Ocho titulares en la portada del número anterior que ponían de manifiesto lo variopinta que es nuestra sociedad yeclana
Antonio M. Quintanilla
Tengo un amigo muy divertido e irónico, de esos que, como decimos en Yecla, le saca punta a todo, que cuando por asuntos casi siempre de salud le preguntan si padece alguna intolerancia, más o menos responde así: “Pues mire usted, ahora que me lo pregunta, no tolero a los tontos, a los que van de listos, a los que no saludan nunca, a los que arman gresca por armarla, a las malas personas y a los del ‘Real Madrí’”. Se le ocurra la retahíla que se le ocurra de intolerancias siempre acaba con la coletilla de Real Madrid porque sabe que yo soy aficionado (que no hincha) al equipo blanco y así de paso me arrea una puya torera. Y yo, sabiendo que es un acérrimo seguidor del ‘Barsa’, siempre le respondo lo mismo: “Pues dame las gracias porque si todos fuéramos iguales y siguiéramos al mismo equipo la vida sería un total aburrimiento”. Por eso, precisamente, yendo al tema que quería yo hoy poner sobre la mesa de estas ‘Crónicas yeclanas’ con las que estrenamos abril, nos quedamos la pasada semana tan satisfechos con la portada de este periódico, y me van a permitir que en esta ocasión me mire el ombligo para lo cual por cierto tampoco es que tenga que hacer demasiados contorsionismos. Ocho titulares en una misma portada que poneían de manifiesto lo variopinta de nuestra sociedad yeclana.
A saber: primera foto que publicamos en la edición impresa de las reinas de las Fiestas de San Isidro, Judith y Daniela; pregón de Semana Santa que ofreció en la Basílica la religiosa Zulay Patino; convocatoria de la marcha reivindicativa de AMPY junto al comunicado AYNAT al pueblo de Yecla (yo le llamo la polémica Duracell porque dura y dura y dura…); Feria Outlet de ASOCOMY y la clausura de la Ruta del Vino y la Tapa a las puertas de la Feria del Mueble; exaltación al Cristo del Sepulcro que anunciaba la bajada el próximo fin de semana del patrono de Yecla; entrevista al único joven que por ahora ha sido Rey del Carnaval de Yecla y que triunfa con su espectáculo con el pseudónimo de ‘Drag Ona’; la vía verde del Chicharra que se suma a la red regional de senderos azules, y un nuevo rifirrafe político para que no perder la costumbre, no vaya a ser que los yeclanos nos creamos que nuestros políticos son capaces de entenderse por las buenas y nos dé un chungo de la impresión.
¡No me dirán que no tenemos una sociedad yeclana más que diversa y entretenida por y para todos los gustos y disgustos! Y digo lo de disgusto porque en la otra cara, que siempre viene a ser la peor de las caras, están los estirones de orejas que recibimos de un lado y otro por parte de intolerantes convencidos de que no debiéramos destacar en portada esta o aquella noticia por entender que, según ellos, no tiene la importancia que le otorgamos. Con otras palabras pero venían a decirnos que no deberíamos mezclar tan a la ligera churras con merinas. Con lo contentos que estábamos ofreciendo una portada tan heterogénea y tan fiel a lo que hoy en día es la sociedad yeclana que al final no tuvimos más remedio que responderle a más de uno, y de una: “Si fuéramos todos iguales en Yecla este pueblo sería un total aburrimiento”. Dicho queda.